lunes, 16 de octubre de 2017

LOS INFINITOS MUNDOS DE DIOS





“Lo que ES  siempre será y no puede dejar de ser”

Uno de los peores errores, a mi juicio, que han cometido tanto místicos, religiosos  científicos, y muchos filósofos,  es que han analizado las grandes preguntas existenciales desde su universo personal y su particular consciencia, sin advertir que en EL TODO, todas las posibilidades de un evento son igualmente existentes y ninguna tiene mayor valor que otra: todas tiene el valor intrínseco y suficiente de formar parte del todo.
Si un ser humano, o sea  una consciencia particular (que no puede ser total) se hace preguntas sobre su mundo personal, puede llegar a resultados eficientes, desde diseñar una lanza hasta enviar un satélite al espacio, pero naufraga cuando pretende responder desde esa limitada perspectiva, sus preguntas sobre lo total.  
Esto le ocurre tanto a los que se plantean si el Universo físico  tuvo un origen  o a los que se preguntas sobre Dios, ya que Dios es la totalidad y algunos lo ponen, incluso,  sobre la totalidad sin reflexionar lo que significa “total”.

DIOS SEGÚN PARMENIDES

Este extraordinario metafísico dijo una cosa muy simple “EL SER ES Y EL NO SER NO ES”. A simple vista, hasta parece tonto, pero tiene increíbles profundidades metafísicas: Si lo que ES no puede dejar de ser ¿Dónde está tu existencia de 5 años? ¿Dónde está tu existencia de adolescente? ¿Fueron y ya no son? Parménides te recuerda que lo que ES no puede dejar de ser.
¿Por qué no? Porque es un absurdo lógico, lo que NO ES no puede volverse SER, y lo que ES tampoco a la inversa.
Entonces ¿Dónde está (el evento que para nosotros ya no es), tu vida de niño? 
En otra dimensión de la existencia... Y esto es abrumador, ya que si recuerdas un evento de tu niñez, supongamos, un día que no sabías cómo armar un LEGO, ese evento está ocurriendo paralelamente a tu recuerdo  y nunca deja de ocurrir.
Por eso que es cierto que  “no  nos bañamos dos veces en el mismo río”, como dijo Heráclito, pero la vez primera que me bañé existe en el Todo, de igual manera como existe la segunda.
Dios, que no puede ser menos que todo lo que existe, entonces es el SER por definición y contiene dentro de sí todos los eventos de existencia, los cuales, al no poder ser creados ni destruidos existen desde siempre.
El tiempo es una ilusión en el TODO. Tu vida es una novela que siempre ha estado escrita. En este momento, simplemente, estás releyendo una particular página de ella.


LA LIBERTA ABSOLUTA ES DETERMINISTA.

Al concebir a DIOS  de esta forma se resuelven paradojas irreconciliables.  Dios no sólo es todos los eventos que conforman las historias personales de los seres, es además TODAS LAS POSIBLES ALTERNATIVAS. O sea,  tu particular novela de vida, no sólo ha estado escrita por siempre, sino que todas sus posibles alternativas…  ¿Por qué es así?  Porque no puedes limitar al Todo. Si algo para ti es remotamente posible, para el TODO es absolutamente necesario.
¿Eres o no eres libre entonces? ¿Decides o no decides?
No eres libre ni decides, porque todo ya está escrito en la novela. Pero como todas las opciones de la novela están escritas desde siempre, tú, como ser particular, vas a experimentar la libre decisión, el libre albedrío, porque no tienes acceso a las otras alternativas de la novela.
Sin embargo, para DIOS no hay decisión posible. Decidir por todas las alternativas a la vez, es lo mismo que no decidir.
Experimentar la elección, la incertidumbre, el libre albedrio, el error, el azar, la tragedia, el éxito, es un privilegio de seres con consciencia individual…  Para DIOS todo es una película estática compuesta de infinitas alternativas, que cuando se focaliza en partes de ella, pasa a ser cualquiera de nosotros y puede experimentar la emoción de lo particular, de lo desconocido, de lo imprevisto.

LA LIMITACIÓN DE DIOS

Dios tiene una sola limitación: NO PUEDE AUTOLIMITARSE…  Es la paradoja de ser absoluto y total. Por lo tanto, si  un hecho puede ocurrir de una cierta forma, por remoto que sea…ocurrirá necesariamente así.  Si algo desagradable, dañino, injusto, terrible, agradable, venturoso, maravilloso, puede ocurrir… Ocurrirá. Y es más está ocurriendo ahora y siempre ocurriendo.
¿Por qué Dios, pese a las oraciones  no evita las tragedias? ¿Por qué Dios  gracias a las oraciones hace milagros a los creyentes? ¿Por qué dios es invisible e indiferente a los ateos? ¿Por qué Dios  tiene tantas versiones?  ¿Por qué Dios existe para algunos y no para otros?
Porque es un SER TOTAL y no puede eliminar ninguna alternativa… Todas existen y  todas tienen el mismo valor metafísico, porque configuran la totalidad. Todos los mundos personales de cada ser humano son distintos al de otro; y además cada ser humano tiene él mismo  versiones de mundos mágicos, realistas, místicos, ateos etc…

Entender las asombrosas paradojas de la  totalidad, es entender la mente de Dios...
Y es un salto mortal del pensamiento…
Les cedo la palabra… a todos…  Estamos en un terreno inexplorado y acá no hay estandartes.


viernes, 26 de mayo de 2017

NEUROMETAFISICA PUBLICADA EN AMAZON.COM



Después de muchos intercambios con amigos y conocidos que detentan un alto nivel en filosofía de las ciencias,  neurocientíficos de primer nivel,  filósofos de las ciencias cognitivas y psicólogos evolutivos, he decidido dar a conocer en su integridad este nuevo paradigma denominado NEUROMETAFÍSICA.




El texto,  es mi propia tesis de grado como Filósofo de las Ciencias, que ya en ese momento, visualizaba como un libro de divulgación, y agradezco, por ello,  a mis tutores y profesores guías por  permitirme mantener ese formato.

El libro se divide  en 9 capítulos  y una conclusión , cada uno de los cuales, trata un aspecto especifico sobre el misterio de la consciencia.
Además , al final de cada capitulo hay  un  listado de conclusiones que resume lo leído y unos razonamientos orientadores, para favorecer la justificación lógica de los postulados.

Como señalé, el texto fue pensado para su futura difusión a las personas interesadas en comprender la consciencia  que provengan de diferentes estratos profesionales y también, pensando en estudiantes, dueñas de casa, trabajadores y jóvenes sensibles a los temas de la percepción y la existencia.

Espero que este libro, pese a todo lo devastador que pueda resultar para el sentido común, sea una ayuda para al menos comprender qué esto esto que experimentamos como existencia consciente.

Los libros están disponibles en Amazon.com  formato  para tablets y celulares (Kindle)  y formato para envió físico a domicilio.



Espero que su lectura, ayude a su comprensión del único misterio que engloba a todos los otros posibles: la consciencia humana.







lunes, 7 de noviembre de 2016

¿QUÉ ES LO REAL....?








En el primer episodio de la saga de la Película Mátrix, se da un interesante diálogo entre Neo y Morpheus, cuando en una simulación virtual, Neo acaricia un sillón y le pregunta a Morpheus si acaso ese sillón es real.

Morpheus le responde lo siguiente:   “¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando acerca de lo que tú puedes sentir, lo que puedes oler, gustar y ver, entonces lo real es simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro…” [1]  

    [1] Morpheus: "What is real?  How do you define real?  If you are talking about what you can feel, what you can smell, what you can taste and see, then real is simply electrical signals interpreted by your brain."


Lo importante de esta escena es que Neo “acaricia el sillón”, por eso duda de que tal mueble sea una simulación informática.    Para nosotros el tacto es el sentido más confiable: la vista o el oído nos puede engañar ,pero no el tacto.   Sin embargo, de acuerdo a lo que le plantea Morpheus, por lo demás ratificado por la Neurociencia moderna, ese sillón no es real , en el sentido en que ilusamente lo creemos, sino que es el resultado de un procesamiento bioélectrico y el tacto no escapa a esta situación.
Entonces, podemos construir un axioma: 
“Todo lo que toco o veo es una imagen en mi cerebro”.

Por favor, examinen las consecuencias tremendas de esta aseveración: si veo y toco un sillón, no es real sino que mental.
Si toco mis manos, no son reales, son mentales.
Si toco mi cabeza, no es real es un producto mental.
Pero ¿se dan cuenta? Si mi cabeza es un producto mental, no es el origen de mi actividad mental sino que un resultado, un producto... No es el mecanismo que genera la realidad mental.
No es mi cabeza, entonces (la que tengo sobre los hombros), la que alberga mis recuerdos, genera mis pensamientos o interpreta los estímulos que llegan a ella para construir este universo de señales bioeléctricas. 
Entonces si mi cabeza, y de paso mi cerebro (otro producto mental) a los que consideraba la   gran máquina procesadora de estímulos externos y la generadora de todo mi mundo mental, es simplemente un elemento más de ese mundo ¿Dónde se generan en realidad mis pensamientos? ¿De dónde viene mis recuerdos?  ¿Qué es entonces lo que arma el mundo que conozco, (que es totalmente mental), incluido los cerros, los perros, mis amigos, las ciudades, el planeta, las estrellas, y mi propio cuerpo y cabeza ya que son parte de este universo mental?
Aunque cueste aceptarlo, en el mismo escenario donde se fabrican los sueños, se fabrica lo que llamamos “realidad”... y con los mismos elementos.

Reflexionar sobre esto y lograr que esta evidencia nos impacte, es el principio para comprender el paradigma neurometafísico.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

En búsqueda de una explicación final


Toda explicación que pretenda ser final debe reunir a lo menos tres condiciones:
Destruir la explicación, al explicador y el deseo de explicar"

(Introducción a la Neurometafísica)




Si analizamos cualquier explicación, siempre nos daremos cuenta que ofrece más de lo que puede dar. Una explicación siempre es incompleta, siempre referirá a otra explicación y a otra, y a otra, hasta que llegamos al punto de un callejón sin salida,
Nuestro conocimiento es como una isla cuyas orillas están rodeadas del océano de lo ignorado.
La Neurometafísica es el primer intento de una explicación final...
¿Y cómo llega a un explicación final?
 Pues destruyendo a la explicación... No hay otra forma,
 La Neurometafísica postula que todas las explicaciones son validas y a la vez son inválidas  porque todas ellas siempre particulares, validas en un momento y lugar, y luego dejan de serlo en otro instante y lugar.
¿Por qué se produce esto?
Porque toda  explicación tiene la soberbia de ser total  y no asume que es emitida en una instante particular y por  un individuo particular y jamás podrá contener la totalidad del conocimiento porque iempre es un acotado e infimo subconjunto
Luego toda explicación es relativa, Es el correcto encaje de todos lo datos con que se cuenta en un instante. Si ese encaje es perfecto tenemos una explicación satisfactoria, pero sólo para ese conjunto de datos y en ese exclusivo instante, por ello dejará de serlo tan pronto aparezca un nuevo dato que rompa ese perfecto encaje. Entonces podemos apreciar que la explicación no sólo es incompleta en relación al universo de los datos, sino que también al instante en que una cierta cantidad de datos pueden armar un encaje.
Ptolomeo daba una correcta explicación de los movimientos celestes mediante su teoría geocéntrica, pues para los datos con que contaba  Ptolomeo, la explicación de los movimientos de los cuerpos celestes teniendo como centro a la Tierra, le permitía un encaje correcto y satisfactorio.
Lo propio respecto a Copérnico: el subconjutno de datos que poseía encajaban en una teoría en que el centro del universo conocido no era la tierra sin que el sol.
Para la Neurometafisica la necesidad de explicar  es un fenómeno que solo se da en la particularidad, no existe ni es necesaria en la totalidad. Por eso si fuésemos el TODO ni siquiera existiría el concepto.
Luego una explicación final tiene que destruir al concepto de explicación y al explicador , y ambos se destruyen al comprender que el explicar no es algo objetivo, sino que el arreglo de los elementos de un subconjunto de elementos, una buena ordenación de los mismos si se quiere. Pero no puede pretender validez universal ni permanencia.
Finalmente una explicación final destruye el deseo de explicar, ya que en el TODO existen desde siempre todos los infinitos arreglos posibles de subconjuntos  de información, luego un individuo, no busca voluntariamente explicaciones, estas "suceden", se le presentan, de la misma manera como cuando uno lee una novela en primera persona y de pronto aparece la explicación de un hecho. No fue un acto voluntario, esa novela, ya tenía prevista esa explicación, y las novelas de vids en el todo son infinitas, luego todas las explicaciones, todas, son en algún instante válidas, como también son inválidas en otro.
Como decía muy bien un filósofo de las ciencias: " la verdad científica de hoy es la mentira o el error de mañana"  .
Así que disfrutemos hoy de la coherencia de nuestros escasos  datos actuales a los cuales les llamamos hoy una buena explicación, porque mañana será un error o una falsedad.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

EL LENGUAJE PRUEBA EL SOLIPSISMO



"En realidad, lo que el solipsismo significa es totalmente correcto; sólo que no puede decirse, sino mostrarse..."

Wittgenstein





Cuando redacté mi tesis Neurometafísica, traté el tema de la consciencia y el lenguaje.

En dicha oportunidad escribí lo siguiente:




"....El lenguaje siempre es intersubjetivo.
 
Esa es la tercera regla o límite que nos pone el lenguaje. La primera, era que el Universo no puede ir hacia atrás. La segunda, es que debo diferenciar entre presente, pasado y futuro, y, la tercera, es que  el universo “Y” debe percibirse como objetivo por la intersubjetividad inherente del lenguaje.

Cualquier palabra que se piense o se diga está dirigida a otro.

La metáfora evolutiva nos señala que el lenguaje surgió para comunicar las transformaciones de la imaginación. Entonces, aunque yo hable conmigo mismo, estoy reproduciendo su intersubjetividad viéndome, a veces, como receptor silente de mis palabras o como si alguien me hablara desde dentro.

 
Con mucha razón Wittgenstein decía en la nota introductoria a este capítulo  que lo que el solipsismo significa es totalmente correcto, sólo que no se puede decir. Y cuánta razón tiene, ya que al decir cualquier cosa estoy asumiendo la intersubjetividad.

El lenguaje es, por lo tanto, es el gran enemigo del solipsismo.

Por ejemplo, si yo expreso “el Universo es solipsista”, estoy pretendiendo comunicarlo  a un tercero, aunque sea a mí mismo, ya que el lenguaje como reflexión interna es una derivación del lenguaje como comunicación externa.

En estricto rigor, desde un nivel meso-humano se nos presenta como una mala adaptación evolutiva, ya que si hubiésemos creado un lenguaje autónomo (para hablar con uno)  y no una aberración del lenguaje heterónomo, se podría hablar acerca de la verdad del solipsismo...."
 
Sin embargo, tras un análisis de las oraciones que componen todo lenguaje me percaté que nosotros hacemos trampa con en el lenguaje, pues hemos creado una ilusión gramatical: La oración en tercera persona.
 
No existen oraciones en tercera persona.
¿Cómo que no? Dirá usted indignado ante algo obvio y me señalará un ejemplo como este:
 
"Juan come pan"
Yo le pregunto entonces...
¿Quién atestigua que "Juan come pan"  como para que esa frase surja al mundo.?
YO.
En el fondo cuando digo  "Juan come pan", en realidad estoy diciendo:
 
"YO OBSERVO QUE JUAN COME PAN..."
 
Entonces...El único SUJETO REAL  de una oración es  YO.
 
Todos los demás son predicados.
 
 
 

miércoles, 12 de agosto de 2015


 “LA TERCERIZACIÓN PERCEPTIVA”.

El origen de un pseudo problema filosófico.

 

Todo neurocientífico, así como cualquier individuo sin esa formación,  cuando observa,  supone que está percibiendo un mundo externo en el cual se halla inmerso junto con otros científicos, con su objeto de investigación, con su laboratorio, con la ciudad en que se encuentra, con el país al que pertenece esa ciudad, con el planeta, y finalmente, con el cosmos infinito.

Supone que ese entorno está más allá de la frontera de su corporalidad  y que cada observador aprecia los objetos que lo integran sólo variando, en mayor o menor medida, por los distintos ángulos o puntos de vista de la observación.

Sin embargo, si seguimos el camino trazado por las neurociencias, debemos concluir que no hay diferentes puntos de vista sobre un mismo objeto. Por el contrario, hay tantos objetos Xs como observadores, suponiendo que cada uno de ellos “decodifica” un universo visual propio y exclusivo al interior de su cerebro, aunque provengan de estímulos comunes y que sus constataciones sean más o menos sincrónicas y  correlacionadas.

En este contexto, lo que llamamos “realidad de mundo” es un fenómeno que se genera dentro del cerebro. Sin embargo, esa constatación: “que toda la realidad  se genera dentro del cerebro” es parte del fenómeno internista de la percepción. Si  todo mi mundo incluidas mis reflexiones, emociones, constataciones, historia personal, etc. es “algo que ocurre dentro de mi cabeza”, mi cabeza necesariamente ocurre también dentro de ese “algo”, porque mi percepción de la cabeza forma parte de la percepción del mundo.

Entonces, se separa, mediante la frontera cráneo-cerebral, al mundo subjetivo mental  del supuesto mundo objetivo, que sería el entorno medioambiental, que comprende desde la habitación en que se encuentra el Observador, hasta la estrella más distante del firmamento.

A esta dicotomía entre la sensación fenoménica  y las explicaciones neurofisiológicas, la he denominado “Tercerización Perceptiva”, porque supone tres elementos: lo interno mental, la frontera corporal y lo  externo objetivo.

Bajo esta errónea interpretación, la consciencia no tiene más remedio que ser un fenómeno ontológicamente muy extraño, terriblemente inasible, pero paradojalmente, mediante el cual el sujeto se percata del entorno y de sí mismo.

El “Problema Difícil de la Consciencia”, del Filósofo Davis Chalmers, es en realidad un pseudo problema surgido de la Tercerización Perceptiva: no podemos válidamente preguntarnos cómo surge la consciencia a partir de las redes neuronales ni tampoco por qué no podemos detectarla al someter un cerebro a examen, dado que la única consciencia presente y posible es la del experimentador y constituye una totalidad inclusiva.

Entonces, la consciencia ha resultado elusiva hasta hoy, no por limitaciones tecnológicas  o del arte científico como ingenuamente creen los científicos o los filósofos fisicalistas, emergentistas o partidarios de la sobreveniencia.

Ha sido indetectable en su fuente de origen y localización porque se trata de un sesgo de la cognición.

Al comprender el sesgo comprendemos porqué siempre se trató de un pseudo problema y por tanto, aparentemente irresoluble, para la Filosofía de la Mente. 

jueves, 19 de marzo de 2015

El caso Megan Fox y Mazinger Z


Este es un texto ameno y divertido, pero tiene una pequeña trampa: te lleva a razonamientos complicados que derivan en las paradojas de la Neurometafísica  y que te hace comprenderla...
Lo quieras o no.


                       El caso Megan Fox y Mazinger Z




 
 

 
 

Estoy plácidamente recostado sobre mi cama. Al frente está la puerta de ingreso a la habitación, levemente entornada y  fijo mi atención en el paisaje campestre del calendario colgado en la pared color blanco invierno. Doy una pitada a mi cigarro y observo las caprichosas volutas de humo, divagando con la vista y sin pensamientos concretos. De pronto, desde el exterior alguien ha prendido el televisor de la pieza vecina y mi atención se ve atrapada por la voz de un presentador de televisión “

“Y ahora, nuestro próximo programa, el largometraje estelar del domingo en la noche, protagonizado por la escultural Megan Fox…”

—Megan Fox ¡cosita linda! —musito para mis adentros y me la imagino de pie, recostada  sensualmente contra el marco derecho de la puerta, y vestida con una camisa roja anudada sobre la cintura y con unos estrechos short de jean deshilachados.

Disfruto unos instantes de esa imaginería y me admiro de  la capacidad de mis ojos para proyectar una imagen pensada, construida posiblemente con retazos de recuerdos y mi habilidad diseñadora para ponerles uno jeans bien recogidos en los muslos.

Esta habilidad visual me sorprende y dado mi notorio estado de aburrimiento, y mi desagradable curiosidad intelectual, abro el Laptop que tengo al lado para buscar en Wikipedia las nociones básicas del funcionamiento visual y para entender como el ojo hace para proyectar imágenes creadas en mi cabeza hacia el exterior.

¡Grande es mi desilusión al comprobar tras la lectura de unas cuantas referencias  que los ojos son simples captadores de luz, no más complejos que el tubo obturador de mi cámara fotográfica!

Sin embargo, una conclusión sorprendente me hace elaborar una frase que se me antoja cómica:

“Los ojos son ciegos”

— ¡Qué ridículo, pero cierto!

Me sonrío y sigo pensando en la imagen de Megan, pero ahora la visualizo semi oculta detrás de la puerta entornada saludándome coquetamente con los dedos de su mano izquierda

En eso me surge una nueva pregunta que me provoca un leve sobresalto:

—Si los ojos son simples tubos por  los cuales entra la luz para ser procesada adentro… ¿Cómo es que veo a la Megan afuera y además, tras la puerta?

Reviso nuevamente las páginas sobre fisiología ocular, pero ¡no hay caso! No existe forma alguna que los ojos funcionen como proyectoras de imágenes!

 Me devano los sesos pensando: ¡Cómo es posible si la maldita puerta está allá afuera, puedo proyectar a Megan tras ella.

Elaboro una respuesta que no me convence:

— ¡Bueno! Es un producto de mi imaginación y ella se encuentra adentro de mi cabeza… Pero no puede ser, porque “la veo afuera” o sea mis ojos trabajan como tubos de luz para la pared blanca, la puerta, pero también para Megan, que ahora me sonríe picaresca.

Prendo otro cigarro: el problema se está poniendo interesante y repaso lo que aprendí de la visión:

“los ojos son simples tubos conductores de luz”, “son vías de ingreso sensorial”, “no proyectan nada”… “vías de ingreso y solo eso” “¡Uhm!” 

De pronto me llega el insight:

 ¡Eureka! Todo lo que veo en realidad está pasando adentro, ya que los ojos captan todos los estímulos que construyen no solo los colores, sino que sombras, intensidades y por tanto, la delimitación de los objetos de mi habitación… Entonces, como la percepción visual de mi habitación ocurre en mi cabeza, ocupa el mismo espacio donde está  Megan y por eso puede mezclar las imágenes, aunque, reconozco, Megan siempre se ve difusa, algo trasparente y debo hacer esfuerzos para que  no se esfume, producto que ella está construida con recuerdos y datos imaginados evanescentes, mientras que la puerta y la pared son intensas porque corresponden a objetos reales.

Me recuesto nuevamente y cruzo mis pies desnudos sobre la cama y empiezo a juguetear con los dedos que algo se me han adormecido. De pronto, al ver mis pies, reparo en algo que no había considerado:

Si la habitación está dentro de mi cabeza, y yo estoy dentro de ella recostado, quiere decir que yo también soy una imagen.

La conclusión, confieso, me asusta un poco ¡no me agrada la idea de ser una simple imagen dentro de mi cabeza!

— ¿Cómo puede ser esto? Debo haber cometido algún error en el análisis, porque no puede ser que yo completo esté dentro de mi propia cabeza.

Miro mi mano derecha que sujeta el cigarro, algo trémula, por la rara reflexión  y me sobo la muñeca con la otra tratando con ese masaje de darle realidad.

Pienso entonces que todo el mundo que percibo es como la central de mando, ubicada en la cabeza de un súper robot. Y se me viene la imagen del dibujo animado Mazinger Z. Entonces yo soy como el niño Kōji Kabuto de esos comics y manejo  mi  gigantesco robot Mazinger, pero de una manera bastante más sofisticada, ya que cuando muevo la mano, seguramente mi Mazinger hace lo mismo.

Es curioso concebir que mi mundo sea en realidad como una pantalla holográfica en 3D, que me sirve para tratar con lo que esté allá afuera a través de mi propio mega robot,  y parece que el sistema funciona bien, porque cuando dentro de esta cápsula virtual de mundo me levanto y tomo el encendedor de la mesita de noche, efectivamente lo tomo con mi mano real, porque siento la suavidad del plástico del encendedor. Aunque a su vez me sorprende que cuando camino al baño producto de una urgencia fisiológica, en realidad no me muevo a ningún lado, sólo me desplazo virtualmente dentro del espacio de la cabeza de mi Mazinger Z.  Supongo que él si se moverá…

Esta reflexión me produce una novedosa forma de angustia:

¡Vaya! En realidad estoy solo, atrapado adentro de mi Mazinger. Todo lo que veo son imágenes internas: mis padres, novias, amigos, hijos son, aunque me cueste aceptarlo, imágenes. El que se mueve e interactúa con ellos es mi Mazinger y no directamente con ellos, sino que a través de sus respectivos megarobots. De pronto, recuerdo con alegría que tengo el tacto a mi favor.

¡Menos mal!  me digo. Si bien lo que veo, incluso mi propia imagen, es interna, tengo tacto, por lo tanto, si pudiera abrazar a la Megan Fox real, ella aunque sólo sería una imagen dentro de mi Mazinger, afuera el  Mazinger Nolberto y el Mazinger Megan si estarían abrazándose y besándose y eso si puedo sentirlo. ¡Bendito sea el tacto! me digo. ¡Qué frustrante no poder saber que tanto se ajusta la imagen de Megan al Mazinger de Megan pero, si puedo tocarla, lo demás no importa!

Recuerdo haber leído una locas ideas sobre que todo es virtual, de un raro concepto llamado “Neurometafísica”, que la materia no existe. Incluso, unos tipos que decían que todo era mental ¡Idiotas!  ¡Es que acaso no se dan cuenta que la diferencia de la Megan Fox que imagino  con la real es que a la real puedo tocarla!

Un poco más tranquilo, aunque algo apesadumbrado de saberme encerrado en mi universo dentro del Mazinger, decido investigar sobre el tacto… Este maravilloso sentido que me conecta con el mundo real y con los otros.

Cuando  leo las primeras explicaciones mis dedos empiezan involuntariamente a temblar. No me gusta lo que estoy leyendo…

“Así que el tacto es otra ilusión de los sentidos que se genera en el lóbulo parietal!” ¡Diablos! ¡Mi “árbitro de lo real” se me ha ido al tarro de la basura!

O sea cuando beso y abrazo a Megan ¿Qué pasa allá afuera en realidad? ¿Cómo sentirán el abrazo los Mazinger?

Una puñalada de pena hiere mi pecho ¡qué lástima! ¡En realidad nunca he abrazado a las personas que amo! Sólo he experimentado esta ilusión táctil que se produce dentro de la sala de comandos de mi Mazinger.

La emoción de pena me violenta:

¡No puede ser! ¡Esta son puras tonteras! Si fuese así, alguien ya lo habría denunciado. Parece que el cigarrillo tenía algo de Marihuana… ¡Cómo se me pueden ocurrir tamañas estupideces!

Pero ya algo más relajado reviso el hilo de mis conclusiones y no les  veo fisuras.

En eso, una mosca se detiene sobre el vello de mi antebrazo. La espanto y paso suavemente mis dedos sobre los vellos y llego a una conclusión esperanzadora:

—“El tacto es tan sutil, tan complejo que no tiene sentido aquí adentro si no aplicara igual para el Mazinger. Sería absurdo un gasto inútil de información sensorial”.

Esto lo veo como necesario e irrefutable, así que para darme una mayor tranquilidad empiezo a estudiar la correspondencia entre los efectos de los sentidos adentro y su lógica correlación con “el afuera”.

Lo que aprendo me termina de espantar.

¡Los procesos sensoriales son de una decodificación simplificada! ¡Qué significa este galimatías!

Luego de varios esfuerzos y lecturas cruzadas descubro algo aterrador: el cerebro hace una transducción y decodificación de los estímulos y crea su propia versión de mundo. Y además, muy simplificada. En efecto, un tal Dr. Zimermann dice que el mundo que conocemos dentro del Mazinger se hace con 45 bit de información por segundo y desecha ¡11.000.000! que es la totalidad de lo que entra.

El tacto, por ejemplo, el que tanto me importaba, se hace con un millón de bits por segundo pero, a la central de operaciones del Mazinger deben llegar, si nos guiamos por  el porcentaje… unos 5…. ¡Cinco de un millón…!! 

Gotas de sudor saltan a mi frente…

Entonces, ¡cómo mierda es ese mundo de afuera! Se me vienen a la cabeza los monstruos gelatinosos de Lovecraft, el mundo de puros filamentos y huevos luminosos de las novelas chamánicas de Carlos Castaneda y los universos de ángulos y círculos de la novela de terror “Los Perros de Tíndalos”… En otro instante, se me antoja que el “allá afuera” es una especie de magma espeso con criterios de diferenciación imposibles de concebir para nosotros, porque lo que vemos, tocamos, oímos, gustamos etc… son sólo representaciones mezquinas de esa inconcebible vastedad  indiferenciada.

Ahora me doy cuenta que todo el rato he estado delirando, soñando con un “afuera” y “adentro” con Mazingers que se abrazan y que corren felices en un mundo de Mazinger, cuando ni siquiera puedo hablar de afuera-dentro, porque el espacio tridimensional es otra mentira creada aquí adentro o, simplemente ”aquí”, porque ni siquiera el Mazinger existe como algo separado en esa sopa espesa de un millón de bits…  y, no me es lícito hablar de “afueras” o “adentros” ni de espacios y cosas, porque son categorías existentes sólo en esta ilusión.

Si  no tengo antecedentes de poseer una cabeza real, ya que se la atribuía al Mazinger, ¿qué extraño mecanismo genera lo que imagino, a mis recuerdos, a los sueños,  de dónde vienen o adónde van? ¿Y que cosa soy yo mismo? Qué quiero decir cuando digo que yo veo un árbol…

¿Habrán considerado esto los filósofos y científicos de todas las épocas?

Porque si elaboraron sus ideas, desde los silogismos aristotélicos, a los tropos de Pirrón; desde la lógica formal a las lógicas para consistentes;  desde el dualismo cartesiano, al fenómeno y el  nóumeno; de la emergencia mental, a la fenomenología; desde el  dasein de Heidegger, a la mecánica cuántica, a la paradoja EPR, al Boson de Higgs, etc.. sin tener claro todo este contexto… han jugado sus partidos, los han ganados y perdidos, en una cancha inexistente.

Tal vez lo supieron,  lo ignoraron o lo repudiaron, como rechazaron a los pirrónicos en Roma por tóxicos para la juventud. O sencillamente, fue  miedo…. Nada más que miedo… El peor enemigo de la reflexión…

Tal vez un místico dio con la clave cuando dijo:

“Todos los problemas del hombre surgen de su incapacidad para estar solo”