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martes, 25 de marzo de 2014

SPOCK Y FILON. SOBRE "EL EFECTO VENTANA"


 

 

Un diálogo entre el Vulcano Spock y el filósofo terrestre Filón[1], que creo, logra expresar  pedagógicamente las paradojas del  “efecto ventana”:


 
— Spock ¿Por qué sostienes algo tan absurdo como que los pensamientos y los hechos materiales o físicos son lo mismo?
—Te lo explicaré con un experimento. Pon tu mano sobre la mesa y date un pellizco…  ¿Dónde sentiste el dolor?
¿Hay algún truco en la pregunta, Spock?
— No, Filón, sin trucos…
— En la mano.
— Pero para que te des cuenta que tu dolor fue en la mano, tienes que pensar en ello.
— Parece que debiera ser así, Spock.
— Veamos si podemos adquirir certeza y no sólo un parecer… Si estuvieras desmayado y alguien te pellizca la mano ¿sentirías dolor?
—No, Spock. Si no estoy consciente, no puedo sentirlo.
— ¿Y a que te refieres con “consciente” en esta situación, Filón? ¿Acaso a la generación de un pensamiento que interprete el pinchazo y “te diga interiormente a ti mismo” aquello que ocurrió?
—De hecho, es así, Spock.
— Entonces, al menos estamos de acuerdo en que, lo que realmente da cuenta del pinchazo para ti, es el pensamiento que “atestigua” —por así decirlo— el hecho del pinchazo.
— Es de toda lógica, Spock… Pero ese argumento es tu perdición.
— ¡Fascinante, Filón! Me gustaría saber por qué…
— Porque si bien el pensamiento permite que me percate del pinchazo sabemos, a partir de ese instante, que el pinchazo fue en la mano  y vuelve a generarse este asombroso dualismo entre el pensamiento y la materia; entre la mente y el cuerpo.
— ¿De qué mano me hablas?
— ¡No preguntes obviedades, Spock! … Esta mano.  La que pellizqué y que pertenece al reino de lo físico.
— ¿Lo físico, Filón? ¡Cuántas veces debo recordarte el “efecto ventana” cuando dialogamos sobre la consciencia!
— No comprendo bien, Spock.
— Tu mano, la que esgrimes triunfalmente, así como el dolor experimentado, son todas representaciones mentales de estímulos provenientes del Parméneon. Luego, tu mano no es algo distinto de tus otras representaciones mentales.
– Pero ¡eso es terrible, Spock!
— No es terrible… Es lógico.  Si aceptas, de acuerdo a las Neurociencias, el hecho indiscutible que nuestros sentidos captan señales desde afuera del cuerpo y estos son interpretados al interior del cerebro por diferentes estructuras, debes aceptar que el universo que  tú conoces es algo que ocurre en tu mente. Todo lo que ves, recuerdas, imaginas, sientes, en fin,  todo estado mental, siempre ha ocurrido dentro de tu cabeza, que es  también una representación, al igual que  tu mano, el pellizco y el dolor.
 
— ¿Y cuál es el universo real, Spock?
—El Parméneon[2] y tu mundo interior que, paradojalmente, es también parte de él.  Pero…  eso es materia de otra conversación.
 
--------- & ---------
 





[1] Elaboré este diálogo sin saber en ese momento que Berkeley había hecho  un ejercicio parecido  y con la misma finalidad, donde a sus personajes les denominó Hilas y Filonús. La coincidencia del estilo y la semejanza entre Filonús y  Filón, no dejan de sorprenderme gratamente.


[2] Parméneon: Neologismo por la fusión de Parménides y Eón. Es el TODO desde el punto de vista de agente generador de los infinitos universo subjetivos que integran la totalidad
 

 

miércoles, 5 de marzo de 2014

PERCEPCIÓN Y NEUROMETAFISICA: EL OBSERVADOR


 

“5.641. Así pues, hay realmente un sentido en el que la filosofía puede hablar del yo de manera no psicológica. El yo entra en escena en filosofía porque “el mundo es mi mundo”[1].

 

Una conclusión fuerte y, pocas veces advertida, incluso, por los que escriben sobre el tema de la subjetividad del mundo, es que  debemos desembocar necesariamente en la existencia de un solo ser consciente posible en el universo: el Observador de ese universo.

Esta es una conclusión solipsista y absolutamente necesaria. Si el universo de las impresiones es algo que se verifica al interior de un cerebro, ese universo, compuesto por todos los elementos constitutivos, desde una brizna de paja a los cuásares y galaxias; desde las más íntimas emociones a los más preclaros pensamientos, son  a partir y respecto única y exclusivamente del Observador.

Debemos comprender la asombrosa realidad acerca de que dentro del universo mental de un individuo sólo puede estar él atestiguando ese mundo. Y todo lo que le rodea, incluido los demás individuos son impresiones o percepciones, algunas más complejas que otras; éstas, más queridas o atesoradas emocionalmente que aquéllas; pero al fin y al cabo, todas ellas son datos, fuentes de información que constituyen el universo personal del Observador.

Por esta razón, y dado que no es el momento de pronunciarme sobre la posibilidad de otras mentes, utilizaré el término El Observador, para referirme a un ser que atestigua  un universo personal o humano.



[1] Wittgenstein, Tractatus.
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NEUROMETAFISICA: HISTORIA DE UN NUEVO PARADIGMA

La Neurometafisica surge como una derivada imprevista  de mi obra Travesia a Vulcano en la cual proponía una explicación biologista de la consciencia.
Mis intentos denodados por explicar la consciencia mediante conceptos materialistas surgieron de una constatación ineludible: mientras no seamos capaces de explicar este extraño fenómeno, las visiones materialistas (que suscribía apasionadamente en esa época)  no tienen futuro, ya que me percataba que la conciencia, el mas relevante aspecto del ser humano y que lo define como tal,  es un fenomeno no sólo inmaterial sino que me atrevería a sostener que sobrenatural, pues no obedece a ninguna de las reglas de la vida física y biológica.
Percatándome de esta situación inicié una propuesta de explicación biologista de la conciencia, pero las preguntas abiertas y las fisuras que detecté en mis conclusiones, me llevaron a profundizar en estas grietas del pensamiento y repentinamente toda mi visión materialista se trastrocó en un idealismo a ultranza.
La consciencia no era sólo un fenómeno inmaterial... era la totalidad del universo.
De esta forma a partir de los aspectos neurocientíficos que tratan de explicar la mente y la consciencia derivé a pesar de mis queridas ideas biologistas y evolucionistas, en una expliación que abarcaba todo los aspectos de la realidad , es decir una nueva metafísica.
las conclusiones metafísicas de los descubrimientos  recientes de la Neurociencia son los pilares de este nuevo paradigma.