miércoles, 2 de noviembre de 2016

En búsqueda de una explicación final


Toda explicación que pretenda ser final debe reunir a lo menos tres condiciones:
Destruir la explicación, al explicador y el deseo de explicar"

(Introducción a la Neurometafísica)




Si analizamos cualquier explicación, siempre nos daremos cuenta que ofrece más de lo que puede dar. Una explicación siempre es incompleta, siempre referirá a otra explicación y a otra, y a otra, hasta que llegamos al punto de un callejón sin salida,
Nuestro conocimiento es como una isla cuyas orillas están rodeadas del océano de lo ignorado.
La Neurometafísica es el primer intento de una explicación final...
¿Y cómo llega a un explicación final?
 Pues destruyendo a la explicación... No hay otra forma,
 La Neurometafísica postula que todas las explicaciones son validas y a la vez son inválidas  porque todas ellas siempre particulares, validas en un momento y lugar, y luego dejan de serlo en otro instante y lugar.
¿Por qué se produce esto?
Porque toda  explicación tiene la soberbia de ser total  y no asume que es emitida en una instante particular y por  un individuo particular y jamás podrá contener la totalidad del conocimiento porque iempre es un acotado e infimo subconjunto
Luego toda explicación es relativa, Es el correcto encaje de todos lo datos con que se cuenta en un instante. Si ese encaje es perfecto tenemos una explicación satisfactoria, pero sólo para ese conjunto de datos y en ese exclusivo instante, por ello dejará de serlo tan pronto aparezca un nuevo dato que rompa ese perfecto encaje. Entonces podemos apreciar que la explicación no sólo es incompleta en relación al universo de los datos, sino que también al instante en que una cierta cantidad de datos pueden armar un encaje.
Ptolomeo daba una correcta explicación de los movimientos celestes mediante su teoría geocéntrica, pues para los datos con que contaba  Ptolomeo, la explicación de los movimientos de los cuerpos celestes teniendo como centro a la Tierra, le permitía un encaje correcto y satisfactorio.
Lo propio respecto a Copérnico: el subconjutno de datos que poseía encajaban en una teoría en que el centro del universo conocido no era la tierra sin que el sol.
Para la Neurometafisica la necesidad de explicar  es un fenómeno que solo se da en la particularidad, no existe ni es necesaria en la totalidad. Por eso si fuésemos el TODO ni siquiera existiría el concepto.
Luego una explicación final tiene que destruir al concepto de explicación y al explicador , y ambos se destruyen al comprender que el explicar no es algo objetivo, sino que el arreglo de los elementos de un subconjunto de elementos, una buena ordenación de los mismos si se quiere. Pero no puede pretender validez universal ni permanencia.
Finalmente una explicación final destruye el deseo de explicar, ya que en el TODO existen desde siempre todos los infinitos arreglos posibles de subconjuntos  de información, luego un individuo, no busca voluntariamente explicaciones, estas "suceden", se le presentan, de la misma manera como cuando uno lee una novela en primera persona y de pronto aparece la explicación de un hecho. No fue un acto voluntario, esa novela, ya tenía prevista esa explicación, y las novelas de vids en el todo son infinitas, luego todas las explicaciones, todas, son en algún instante válidas, como también son inválidas en otro.
Como decía muy bien un filósofo de las ciencias: " la verdad científica de hoy es la mentira o el error de mañana"  .
Así que disfrutemos hoy de la coherencia de nuestros escasos  datos actuales a los cuales les llamamos hoy una buena explicación, porque mañana será un error o una falsedad.

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